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viernes, 23 de mayo de 2014

Los Mitos Griegos


"Desde que revisé Los mitos griegos en 1958 he vuelto a meditar acerca del dios borracho Dioniso, de los centauros con su reputación contradictoria de prudencia y mala conducta y también sobre la naturaleza de la ambrosía y el néctar divinos. Estos temas están estrechamente relacionados, porque los centauros adoraban a Dioniso, cuyo salvaje banquete otoñal se llamaba «la Ambrosía». Ahora ya no creo que cuando sus Ménades recorrían airadas el campo despedazando a animales o niños  y se jactaban después de haber hecho el viaje de ida y vuelta a la India se habían embriagado únicamente con vino o con cerveza de hiedra. Las pruebas, resumidas en mi What Food the Centaurs Ate,  sugieren que los Sátiros (miembros de tribus cuyo tótem era la cabra), los Centauros (miembros de tribus cuyo tótem era el caballo) y sus Ménades utilizaban esas bebidas para suavizar los tragos de una droga mucho más fuerte: a saber, un hongo crudo, Amanita muscaria, que produce alucinaciones, desenfrenos insensatos, visión profética, energía erótica y una notable fuerza muscular. Este éxtasis, que dura varias horas, da paso a una inercia completa, fenómeno que explicaría la fábula según la cual Licurgo, armado con sólo un aguijón, derrotó al ejército de Ménades y Sátiros borrachos de Dioniso después de su regreso victorioso de la IndiaEn un espejo etrusco aparece grabado el amanita muscaria a los pies de Ixión un héroe tesalio que comía ambrosía entre los dioses. Varios mitos concuerdan con mi teoría de que sus descendientes, los Centauros, comían ese hongo, y, según algunos historiadores, lo emplearon más tarde los nórdicos «frenéticos» para adquirir una fuerza temeraria en la batalla (Probablemente los llamados Berserker, nota de The Doctor)Ahora creo que la «ambrosía» y el «néctar» eran hongos intoxicantes; sin duda el amanita muscaria, pero quizá también otros, especialmente un hongo de estercolero pequeño y delgado llamado Panaeolus papilionaceus, que produce alucinaciones innocuas y muy agradables. Un hongo bastante parecido a éste aparece en un jarrón ático entre los cascos del Centauro Neso. Los «dioses» para quienes en los mitos se reservaban la ambrosía y el néctar eran sin duda reinas y reyes sagrados de la era pre-clásica. El delito del rey Tántalo consistió en que violó el tabú al invitar a plebeyos a compartir su ambrosía. Los reinados sagrados de mujeres y de hombres se extinguieron en Grecia; la ambrosía se convirtió entonces, según parece, en el elemento secreto de los Misterios eleusinos y órficos y de otros asociados con Dioniso. En todo caso, los participantes juraban guardar silencio acerca de lo que comían y bebían, tenían visiones inolvidables y se les prometía la inmortalidad. La «ambrosía» que se concedía a los vencedores en las carreras pedestres olímpicas, cuando la victoria ya no les confería la dignidad de rey sagrado, era claramente un sustituto: una mezcla de alimentos cuyas letras iniciales según demostré en What Food the Centaurs Ate, formaban la palabra griega que significa «hongo». Las recetas citadas por los autores clásicos para el néctar y el cecyon, la bebida con sabor a menta que tomó Deméter en Eleusis, también formaban la palabra «hongo».  Extraído del Prólogo de la obra Los Mitos Griegos, del mitógrafo Robert Graves.
Los Mitos Griegos I  Robert Graves.pdf
Los Mitos Griegos II  Robert Graves.pdf